3 de noviembre de 2010

Ernesto Sábato: "Les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes que lean"

De niños estamos mucho más dispuestos a fluir con la imaginación, con las historias, creyendo en lo imposible. No obstante, con el paso del tiempo, con la influencia de la vida cotidiana, de los contextos sociales, de lo mortificante de la realidad, solemos alejarnos de aquello en lo que creíamos. Con los años eso que de niños nos parecía mágico, puede parecernos ridículo e inútil. Olvidamos al niño que éramos y nos instalamos en nuestro peor personaje: un adulto que se ha olvidado que todo es posible. Que existen mundos donde pasa todo lo que no somos capaces de suponer.

Sin embargo entre ese niño y ese adulto existe un eslabón a través del cual es posible rescatar a ese niño que, aunque ha crecido, puede continuar en contacto con aquellos mundos fantásticos que le darán un reflejo de este en que vive, y que le ayudarán a comprenderse más así mismo, y a los demás.

La lectura es una vía importante para mantener, en la adolescencia, el contacto con lo que verdaderamente somos. Los libros nos regalan la libertad de comprender el mundo, a los demás, de entender los contextos, y nos dan la posibilidad de amortiguar la realidad con historias fantásticas que nos hacen seres más sensibles y más humanos.

Los libros siempre serán la puerta a un sinfín de emociones, descubrimientos, aprendizajes y experiencias. Así lo mencionó Ernesto Sábato durante la presentación del Plan Nacional de Lectura (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 18 de mayor de 2004): "Leer les agrandará, chicos, el deseo, y el horizonte de la vida".

Y qué importante es escuchar esto de un hombre que se ha dedicado a exponer la realidad y lo ha hecho a través de tres novelas, y diversos libros de ensayos. Que ha sufrido la vida misma, y aún es capaz de creer en la importancia de la educación y de la lectura como vías para una convivencia más sana, entre personas capaces de sensibilizarse por y para los demás.

Por esta razón, y a pesar de que este discurso fue pronunciado por Sábato 6 años atrás, lo reproducimos completo pues creemos en sus palabras, y en la importancia de que un autor de su calibre se acerque a los jóvenes para hablarles al respecto.


Aquí el discurso:

"Les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes que lean"*

Discurso pronunciado por el autor durante la presentación del Plan Nacional de Lectura (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 18 de mayor de 2004). Texto difundido por Prensa y Comunicación del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.

Queridos chicos:

He venido hasta acá porque quiero hablarles de la educación, de los libros, de la importancia decisiva que tienen en la vida de los pueblos y de las personas, y de la que han tenido en mi vida.

Han pasado tantos años y sin embargo aún conservo el recuerdo de mi escuela de Rojas y de aquel colegio de mi adolescencia donde, igual que ustedes, fui conducido a los umbrales del pensamiento y de la imaginación. Con una mezcla de rigor y de ternura nuestras maestras y nuestros profesores nos enseñaron a buscar la verdad, a la vez que se iba formando nuestro espíritu con valores esenciales. Junto a los saberes que integran la educación básica, ellos nos transmitieron algo de la heroica epopeya del hombre. A menudo nos sentíamos extraviados ante aquellos acontecimientos cuyos motivos últimos, sin duda, sobrepasaban lo que podíamos comprender. Por esos relatos, llenos de peligro y de pasión, lograban suscitar nuestro asombro, que es la piedra angular de la verdadera enseñanza. En aquel tiempo, se forjaron las ideas esenciales que me acompañaron a lo largo de la vida, y se echaron las raíces de todo lo que tuvo que ser.

Por eso he venido hoy, especialmente, para hacerles un pedido: les quiero pedir a los chicos y a los jóvenes, con la autoridad que me dan los años, que lean. Yo también he leído de chico, y fueron los libros quienes me ayudaron a comprender y a querer la grandeza de la vida. Quienes sembraron en mi alma lo que luego los años pudieron expandir. Leía cuanto llegaba a aquellas bibliotecas de barrio, donde primero a través de libros de aventuras, y luego, porque un libro lleva, inexorablememte, a otro libro, a través de los más grandes de todos los tiempos, esos que nos entregan los abismos del corazón humano, y la belleza y el sentido de la existencia.

Leer les agrandará, chicos, el deseo, y el horizonte de la vida.

Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso.

Privar a un niño de su derecho a la educación es amputarlo de esa primera comunidad donde los pueblos van madurando sus utopías.

Créanme, es necesario que nos dejemos todos empapar por la utópica búsqueda de una gran educación para nuestros chicos.

Lo he dicho en otras oportunidades y lo reafirmo: la búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación. Como supo señalar Simone Weil, su tarea es "preparar para la vida real, formar al ser humano para que él mismo pueda entretejer, con este universo que es su herencia, y con sus hermanos cuya condición es idéntica a la suya, relaciones dignas de la grandeza humana".

*Ernesto Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires (Argentina), el 24 de junio de 1911. Es Doctor en Física y cursó estudios de Filosofía en la Universidad de La Plata. Trabajó como investigador en el Laboratorio Curie de París (Francia) y, en 1945, abandonó definitivamente la ciencia para dedicarse a la escritura. Es autor, entre otros libros, de los ensayos El escritor y sus fantasmas (1963) y Apologías y rechazos (1979), y las novelas El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abbadón el exterminador (1974).

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