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Se abren convocatorias para los concursos de la Feria del Libro Infantil y Juvenil

Desde 1981 la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) es el refugio de lectores de todas las edades y un parámetro para que distintas generaciones conozcan más sobre la literatura dirigida a los más pequeños.

Desde su inicio la FILIJ ha contribuido a promover el libro y la lectura. Ha reunido y reúne diversos intereses y perspectivas, convocando a creadores con intereses literarios y artísticos, a educadores preocupados por la formación, a críticos y editores, a investigadores, a empresas privadas, a instituciones públicas, pero sobre todo, a los niños y jóvenes.

Por ello, es un espacio necesario para lograr una literatura de calidad dedicada a los niños y jóvenes, donde las diversas editoriales dan a conocer sus propuestas.

Aunando a esto, en esta 30 emisión de la feria se nos invita a participar en: el XXII Concurso Nacional de Cartel; el 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles, y el XV Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil.


El XXII Concurso Nacional de Cartel “Invitemos a Leer” es el más antiguo de los certámenes de la FILIJ y en éste pueden participar, a título individual o en equipo, todos los residentes en México con experiencia en diseño de cartel. Pueden presentar un máximo de tres carteles por participante con un mensaje, que debe estar escrito con un lenguaje claro, para estimular el hábito de la lectura entre la población de todas las edades.

Los carteles no tendrán la finalidad de difundir o promover la 30 FILIJ, sino de fomentar la práctica de la lectura en general. Se evaluará la originalidad y eficacia del mensaje escrito, el concepto gráfico y la integración de ambos elementos.

Con respecto al 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles se convoca a los profesionales de la ilustración que cuenten con obra publicada y/o se desarrollen profesionalmente en alguna agencia, editorial o empresa. Se podrán inscribir máximo tres ilustraciones inéditas, como serie o piezas individuales, el tema quedará sujeto al criterio del creador.

Las obras seleccionadas serán publicadas en el 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles.

El jurado de los dos concursos estará integrado por artistas de reconocido prestigio y por promotores culturales, cuyos nombres se darán a conocer en la publicación del fallo.

Los dos concursos cuentan con tres premios: al primer lugar se le otorgarán $35,000.00 (treinta y cinco mil pesos); al segundo, $25,000.00 (veinticinco mil pesos) y al tercero $18,000.00 (dieciocho mil pesos). Las convocatorias estarán vigentes hasta las 14:30 horas del 27 de agosto de 2010. En el caso de los trabajos enviados por correo, se tomará en cuenta la fecha del matasellos postal.

Conaculta también convoca al XV Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil, donde podrán participar las editoriales con domicilio en México, que editen en lengua española libros ilustrados, originales, dirigidos al público infantil o juvenil, cuya temática sea la literatura infantil y/o juvenil clásica y contemporánea.

Los libros deberán haber sido publicados durante el periodo comprendido entre octubre de 2009 y septiembre de 2010. Es posible que cada editor participe hasta con tres libros; éstos pueden ser obras independientes o volúmenes de una colección. El jurado se integrará por escritores y artistas de reconocido prestigio, quienes valorarán el conjunto del trabajo editorial: historia, ilustración, diseño y elección de los elementos de producción.

Instrucciones para ayudar a leer al niño

En el Club Sácale Jugo a la Lectura nos permitimos reproducir el texto que Germán Machado preparó para la 10a. Feria del Libro Infantil y juvenil, en el que además de exponer su visión sobre diversos aspectos de la literatura infantil, nos propone trece consejos para ayudar a leer al niño.

Aquí el texto:

TRECE INSTRUCCIONES PARA AYUDAR A LEER AL NIÑO*

De un tiempo a esta parte me acosa la pregunta de si la Literatura Infantil tiene una entidad real y valiosa. Mejor dicho, desde hace un tiempo me pregunto si el adjetivo “infantil” le agrega algún valor al sustantivo “literatura”.

Comparto con la argentina María Teresa Andruetto su idea de avanzar hacia una literatura sin adjetivos. Dice ella:

El gran peligro que acecha a la literatura infantil y a la juvenil en lo que respecta a su categorización como literatura es justamente el de presentarse a priori como infantil o como juvenil. Lo que puede haber de “para niños” o “para jóvenes” en una obra debe ser secundario y venir por añadidura, porque el hueso de un texto capaz de gustar a lectores niños o jóvenes no proviene tanto de su adaptabilidad a un destinatario sino sobre todo de su calidad, y porque cuando hablamos de escritura de cualquier tema o género, el sustantivo es siempre más importante que el adjetivo. De todo lo que tiene que ver con la escritura, la especificidad de destinatario es lo primero que exige una mirada alerta, porque es justamente allí donde más fácilmente anidan razones morales, políticas y de mercado.

Siendo así, acepto poner la mirada atenta en el destinatario, y entonces transfiero mis dudas iniciales desde la categoría de la literatura infantil hacia la categoría de la infancia en sí. Me interrogo, pues: ¿Qué es la infancia hoy en día? ¿De qué modo existe? ¿Cómo podría ser, ya no la literatura infantil sino la experiencia de la lectura y escritura con la infancia?

Y a partir de esas preguntas, con ese ánimo crítico, me pongo a escribir y a leer, sabiendo que en ambos actos estoy intentando aportar algo para la construcción de la infancia lectora, algo que, en definitiva, es una apuesta por construir infancia, así, a secas.

Sé que no estoy solo en esto. Sé que mi trabajo es social, aunque no todos lo abordemos del mismo modo. Me anteceden otros escritores e infinidad de personas e instituciones que se dedican a promover la lectura: docentes y escuelas, bibliotecarios y bibliotecas, editores y editoriales (pocas y bastante conservadoras en nuestro medio), ilustradores (que en nuestro país merecen un mayor reconocimiento y un mejor trato que el que se les dispensa), críticos de la prensa (casi inexistentes en Uruguay) y blogueros de internet (muchos por todo el mundo), instituciones no gubernamentales, el Estado, padres, madres e hijos. Y pienso que es la literatura, que es la calidad de la literatura, así, a secas, lo que puede llevarnos por un mejor camino para construir y formar lectores infantiles.

En el cuento con que fui premiado por el MEC el año pasado, el personaje central, Maho, es una niña que se niega a que le lean cualquier cosa. Tiene sus motivos. Pero también su abuela tiene motivos para querer leerle una historia fantástica. El cuento relata esa pugna entre la nieta y la abuela, jugando con poner la realidad y la fantasía en la encrucijada de los tiempos actuales. Y lo hace respondiendo a lo que antes me proponía: cuestionar la entidad de la literatura infantil y la de la propia infancia, concibiendo a ambas no como categorías estancas, sino como una relación compleja e inestable en la actualidad.

Y es que al escribir uno no puede abstraerse de esas complejidades. Tampoco al leer se puede. Si estamos dispuestos a asumir la tarea de promover la literatura infantil, de promover la literatura a secas, y de contribuir así a promover a la infancia en sus capacidades creativas, sea cual sea el lugar en el que nos ubiquemos, debemos saber que la tarea no es fácil. Que hay un sistema de depredación al acecho: mercados, poderes, banalidades mediáticas, violencia y mediocridad. Pero también debemos saber que avanzar en esa búsqueda (promover es siempre buscar) resulta muy gratificante. Esta no es una tarea puramente reproductiva. El desafío, aquí, también implica imaginar algo nuevo, y algo distinto: ¿la literatura? ¿la infancia? ¿el deseo? ¿la realidad?

Desde mi experiencia de lector y escritor; conciente de que uno escribe a medida que aprende a leer; para no terminar esta locución con preguntas; y a riesgo de resultar pedante: propongo ahora trece instrucciones para ayudar a leer al niño que, así lo pienso, pueden ordenar mejor mis ideas sobre el tema. Son estas:

1. No lea al niño que usted dejó atrás: lea con el niño que está junto a usted. Tampoco se adelante al niño en su lectura: conózcale su tranco, acompáñelo y déjelo leer en soledad cuando él así lo quiera.

2. Lea como si usted nunca fuera a dejar de ser un niño, pero sabiendo que ya no lo es. Lea en la actualidad, pero sabiendo que en el futuro estará el pasado y en el pasado también estuvo el porvenir.

3. Lea lo que el niño le pide, pero también lo que el niño le da. Disfrute de ambas cosas, y que ambos disfruten. Y si el niño quiere leerle algo a usted, déjelo hacer, incluso cuando el niño todavía no sabe leer.

4. Lea en el espacio y en el tiempo adecuados. No se desubique. En el caso en que lea con el niño por las noches: nunca se duerma usted antes que él.

5. Al seleccionar la lectura, piense en el niño con el que va a leer, pero no haga caso a las categorías, ni a las clases, ni a las edades, ni a los tamaños. El único que puede ser caprichoso en cuanto a elegir la lectura es el niño, no usted.

6. Lea todo lo que venga, pero también todo lo que se va. Piense que toda lectura es una encrucijada.

7. Lea con el niño sólo cuando está seguro de dos cosas: que no tiene ninguna otra tarea más importante para hacer y que leer con él no representa una tarea para usted. Si no está seguro de eso, igual es mejor que lea con el niño a que no lo haga.

8. Lea con el niño como si fuera la última vez que va a hacerlo, y también como si fuera la primera.

9. Lea con el niño como si usted fuese uno de esos bambúes —conocidos como Cañas de la India— que florece y produce semillas una vez cada 120 años para luego morir. Piense que esos bambúes florecen todos juntos y a la vez, y que alguna de las semillas que lanzan logrará evitar a los depredadores para poder reproducir la especie. Si esto no lo convence, piense que esos bambúes igual se propagan de forma constante, produciendo nuevos brotes a partir de rizomas subterráneos.

10. Lea con el niño como si estuviese ayudando a un ciego a cruzar la calle. La fraternidad, o el amor filial, tienen algo que ver en eso, aunque luego de cruzar la calle, usted seguirá su camino personal y el niño (como el ciego) avanzará por el enigma de sus recónditas distancias.

11. Si cuando está leyendo con el niño éste lo interrumpe, detenga la lectura y preste atención a lo que surge. Piense que no todo lo que van leyendo está escrito en el libro. Las digresiones son propias de una lectura imaginativa. Atrévase a ir más allá de la letra o a volver desde lo escrito a la realidad: piense que la imaginación antecede a la escritura y también la desborda.

12. Piense que el acto de lectura es un modo de comunicación que trasciende lo que un texto dice o ilustra. Si la lectura hace ruido en la comunicación, déjela de lado. Sepa cuando es el momento adecuado para dejar de leer al niño.

13. Si realmente está dispuesto a leer con un niño, hágalo como le dé la gana: no siga ninguna instrucción al respecto. Manténgase en sus trece.

*Fuente: http://machadolens.wordpress.com/2010/05/25/trece-instrucciones-para-ayudar-a-leer-al-nino/

¿Quién es Germán Machado?

Nació en Montevideo, en 1965. Es escritor y gestor cultural. Ha escrito poesía y narrativa tanto para adultos, como para niños. Es integrante Dodecá, que lleva adelante el Centro Cultural Dodecá con el fin estudiar y fomentar la elaboración individual y colectiva de bienes culturales, así como su difusión pública. Ha participado en diversos encuentros y ferias de libro como la 10a. Feria del Libro Infantil y juvenil.