13 de mayo de 2010

Pérez Reverte y Vargas Llosa escriben para niños

Son pocos los escritores para adultos que se aventuran a la experiencia de escribir para niños. Esto porque la literatura infantil no es tan fácil de crear como podría pensarse. Los niños de hoy son jueces mucho más severos, buscan medios para experimentar su derecho a la fantasía y la recreación lúdica, y huyen de los libros cursis y didácticos. La literatura infantil actual debe ser más directa y tener en cuenta la rapidez mental de los pequeños de esta generación.


Al respecto, en relación a la presentación de la Colección Mi Primer de álbumes ilustrados de Alfaguara, con historias originales para niños, escritas por grandes autores de la literatura de adultos, Arturo Pérez-Reverte comentó lo siguiente: “Siempre me han molestado los libros infantiles escritos como si los niños fueran bobos. Los niños son los lectores más crueles y son mucho más honrados que los adultos”.

En el emblemático Círculo de Bellas Artes, Pérez Reverte y Mario Vargas Llosa presentaron las primeras obras de esta colección. El pequeño Hoplita y Fonchito y la luna, respectivamente.

Para Vargas Llosa, escribir una literatura infantil requiere tanto rigor como escribir poesía: “Un libro infantil bien construido puede marcar mucho a un niño, al grado de que puede ser el motivo de que siga leyendo o no”.

Vargas Llosa reconoció que siempre quiso escribir un libro infantil, pero el género le resultaba “demasiado ajeno y enormemente difícil”.

“Es un género difícil, exige rigor y esfuerzo. Hay que contar una historia desde la perspectiva, desde la sensibilidad de un niño”, comentó. Pérez-Reverte, asesor de la colección, resaltó que los libros infantiles dejan un “espacio en blanco” para que los niños puedan proyectar su imaginación. “A pesar de todo lo que está cambiando el mundo, la literatura sigue siendo el medio para mover la imaginación de ellos”.

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