25 de febrero de 2010

Fernando Marías, ganador del Premio Primavera de Novela

Fernando Marías ha sido galardonado con  el Premio Primavera de Novela en su XIV edición, por su novela Todo el amor y casi toda la muerte.


Marías, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2006 con Cielo abajo, es autor de obras como La luz prodigiosa, Esta noche moriré, Los fabulosos hombres película o El niño de los coroneles, Premio Nadal 2001. Como editor, Marías ha publicado Jeckyll y Hyde, Poe, Don Juan, El hombre lobo, Drácula o Frankenstein, además de una obra infantil y juvenil, 21 relatos contra el acoso escolar.

El escritor bilbaíno ha sido galardonado, también, con premios como el Gran Angular de Literatura Juvenil en 2008, por Zara y el librero de Bagdad; el Premio Dulce Chacón 2005 de Narrativa, por Invasor; El Premio Ateneo de Sevilla, por su libro El mundo se acaba todos los días; o el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, también por Cielo abajo. Nominado a los Goya en la categoría de Mejor Guión Adaptado por Luz prodigiosa en 2003, Marías también es responsable del guión de la película El segundo nombre.

El periódico La razón de españa publicó una nota muy interesante, al respecto del premio de Fernando Marías, que reproducimos aquí: 

Los fantasmas de Fernando Marías*

El autor gana el Premio Primavera con «Todo el amor y casi toda la muert

Fernando Marías vivía con muchos fantasmas. Quizás demasiados. Incluso para una persona habituado a mirar hacia atrás y descubrirlos siempre firmes a su espalda. A unos consiguió vencerlos; a otros, desterrarlos, pero con algunos, llegó a la conclusión, que debía pactar una tregua para sobrellevarlos y que la carga de su presencia no le ahogara la existencia. «Todo el amor y casi toda la muerte», la novela con la que ha ganado el Premio Primavera de Novela, es una purga. Una manera de exiliar todas esos espectros que de vez en cuando le han cercado. «En este libro he convertido a mis fantasmas en personajes. Recuerdo que conviví con dos de ellos durante unas vacaciones. Aparecieron de repente en ese hotel aislado. Se instalaron con mi pareja y conmigo. Las emociones que se desencadenaron me dejaron desbaratado. A partir de ese ataque psicótico, empezó esta mirada introspectiva».

Una historia del pasado

El arranque del libro narra el regreso de un hombe a un escenario de su pasado. Quiere resolver que sucedió allí. Hubo un crimen y una muerte y todo ha quedado confuso y sin aclarar en su memoria. «Lo que él pretende es averiguar de una vez que és es lo que ocurrió en aquel lugar, en su historia. A partir de ahí crecen otras tres historias. Dos se desarrollan en el presente y otra a principios del siglo XX. Todas están unidas por ese asesinato mítico que nadie puede asegurar si al final fue realidad o no». Una trama que conjuga diferentes recursos y géneros literarios. «Existen elementos de intrigas, realistas, fantásticos. Hay mucha violencia y sexo extremo, pero lo que más me alegra es que todo está cohesionado. En realidad, todo el libro es una novela de personajes. Y en el fondo lo que subsiste es una búsqueda de la identidad». El novelista, que es cauto y prefiere no revelar demasiado de la obra que ha escrito, hace una comparación con el cine para que se entienda lo que ha intentado con esta novela que juega entre el pasado y el presente, que mezcla tiempos, en el que hay continuos «flashbacks» y «flashforwards», como se dice ahora. «He intentado un juego que me parecía imposible, pero creo que, al final, lo he conseguido. Es como en esas películas en las que se ven personajes reales, de carne y hueso, y otros que son dibujos animados».

Un enfrentamiento consigo mismo

Fernando Marías recuerda que «un escritor siempre escribe sobre sí mismo» y explica que en este libro «he creado una situación y, a partir de ahí, decidí ponerme en esa situación para ver qué surge de ese enfrentamiento. Me interesaba el choque entre la personalidad y la situación». ¿Y qué tal el resultado? «La verdad es que he salido bastante bien de la experiencia», comenta riendo. Respecto a los fantasmas expurgados queda sólo un interrogante: Qué ocurre cuando uno se ha deshecho de sus males. «He seguido mi camino. Esos fantasmas ya estaban muy exprimidos y quemados literariamente».

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