8 de marzo de 2010

Los niños y la poesía: un universo de palabras*

Sácale Jugo a la Lectura te invita a leer poesía. En el fondo editorial de El Naranjo encontrarás varias posibilidades. Seguramente esta propuesta te suena muy seria, pero no te apesadumbres. A pesar de que la palabra poesía te haga pensar en algo denso y aburrido, queremos que cambies de opinión.

Abro en dos mi corazón
y dejo escapar la risa,
el placer, el llanto el miedo;
que se elevan con la brisa.

EDUARDO CARRERA, “UNIVERSO DE PALABRAS”,
EDICIONES EL NARANJO


La poesía, por complicada que te parezca, es tan sólo un conjunto de palabras escritas por personas que no pretenden aleccionarte ni convencerte de nada, lo único que buscan es comunicar sus emociones y su interpretación del mundo de una manera bella. 
A ti la poesía te puede servir para jugar, para imaginar, para construir mundos nuevos y para crear tu propia realidad. Pero no sólo eso, así como el poeta cuando escribió sus versos no pensó si quienes lo leerían serían niños o adultos, tampoco pretende que le des un único significado a sus palabras. Ahí está precisamente el mundo misterioso de la poesía. A través del juego poético puedes apropiarte del lenguaje, transformarlo, darle nuevos significados, revitalizarlo y multiplicarlo.
Aunque te parezca extraño tú siempre has estado en contacto con la poesía. Porque la poesía está en todas partes, en un rincón de la cocina, en la sala de tu casa, escondida en el clóset o en la bolsa de tu pantalón. Desde pequeño has escuchado canciones para dormirte o para jugar, cuando estás triste te gusta escuchar ciertas canciones, si te sientes eufórico prefieres otras.

La poesía es eso, un vehículo para decir lo que sentimos, cuando no encuentras las palabras para hablar sobre tus sensaciones y sentimientos, intenta lo siguiente, acude a la poesía, te sentirás tan bien cuando te des cuenta de que existe la frase exacta y perfecta que describe los sentimientos que abriga tu corazón.
Porque si lo piensas la palabra es lo más importante que tenemos, porque si lloras o ríes a lo mejor los demás te entienden, pero si lo hablas o lo escribes lo más probable es que logres que los demás sepan cómo te sientes. Y eso es lo que hace el poeta utilizar las palabras para decirte sus pensamientos, sólo que él la utiliza como si fuera un instrumento musical, una guitarra, un piano, haciendo que las palabras suenen como teclas o cuerdas afinadas, a veces con gran dulzura, otras con mucha fuerza.
No creas que la poesía es algo muy elevado, ante lo que hay que poner los ojos en blanco, cambiar el tono voz o hacer reverencias o pensar que detrás de él hay una verdad oculta que hay que descubrir. Aquí lo que importa es lo que tú sientas, que disfrutes, que te emociones, que descubras si hay alguna relación entre ese poema que has leído y tu vida, tu mundo.
Déjate llevar por las palabras, recuerda que has crecido rodeado de ellas, que te comunicas gracias a ellas y no te preocupes por lo que el poeta quiso decir, simplemente lee en voz alta o para ti mismo y dale tu propia interpretación a los versos, te asombrarán las posibilidades que existen. ¿Acaso no haces eso cuando escuchas la rola que está de moda, aquella que te seduce porque de alguna manera explica tus emociones?

Si te queda alguna duda, intenta hablar de la luna, de las estrellas, de la oruga o de los sueños como lo hace Eduardo carrera en “Universo de palabras”.

La luna es una sonrisa
dibujada en la distancia;
se muestra tímida a veces,
otras plena de elegancia.
Las estrellas son fragmentos
de sueños desperdigados
que anhelan bajar de prisa
y ser otra vez soñados.

Soy un pequeño gusano
que algunos llaman oruga.
Tengo un cuerpo que se arruga,
como al cerrarse tu mano.

Los sueños son aventuras
que la noche nos susurra;
cuando a ella se le ocurra
la embadurna con diabluras...

*Ana María Carbonell, Ediciones El Naranjo. / Imágenes: Cecilia Varela

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