21 de enero de 2010

Kafka y la muñeca viajera

Jordi Sierra i Fabra

Kafka y la muñeca viajera

Editorial Siruela

El club Sácale jugo a la lectura te recomienda Kafka y la muñeca viajera de Jordi Sierra i Fabra. 

Para que te animes a leerlo te diremos que en 2006 este libro obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Este galardón distingue a la mejor obra infantil o juvenil publicada durante el año en cualquiera de las lenguas oficiales españolas. Es una novela que recrea un episodio real de la vida del escritor checo.


Quizá hayas escuchado hablar de Franz Kafka, o por lo menos habrás escuchado a algunos adultos usar un adjetivo muy peculiar — kafkiano— al referirse a situaciones incomprensibles. Pues bien, resulta que Kafka es un escritor que nació en Praga en 1883. Su obra es considerada de las más importantes de la literatura universal. Escribió cuatro novelas —El proceso, El castillo, América, La metamorfosis—, además de numerosos relatos breves y un sinfín de cartas. Sin embargo, por circunstancias de la vida, Kafka sólo publicó algunas historias cortas, es decir, una parte muy pequeña de su trabajo, así su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte en 1924. Y lo que son las cosas, Franz sabía desde 1917 que padecía tuberculosis, y desde entonces se vio obligado a mantener frecuentes periodos de convalecencia; como veía cercana su muerte le pidió a su amigo Max Brod que destruyera todos sus manuscritos; afortunadamente Brod no le hizo caso y su obra pudo ser conocida y reconocida.

Los protagonistas de las historias de Kafka se enfrentan a un mundo complejo, que se basa en reglas desconocidas, las cuales nunca llegan a comprender, de ahí viene el adjetivo kafkiano. Quizá después de leer esto pienses, “¿y que tiene que ver Kafka con una muñeca viajera?”. Pues resulta que un año antes de morir, nuestro autor solía pasear por un parque y un buen día se encontró con una niña que lloraba amargamente porque había perdido su muñeca, y, aunque nos parezca imposible por lo que sabemos de Franz —un escritor ya enfermo, cuya vida estaba carcomida por la angustia existencial—, éste se conmovió tanto que en su afán por consolarla se convirtió durante una temporada en “cartero de muñecas”. Así, por las noches, con el mismo ardor con que se lanzaba a escribir sus novelas, Kafka se sumergía en una dulce tarea: consolar a la niña, escribiéndole cartas de parte de su muñeca, para al día siguiente acudir al parque y entregarle a la pequeña una carta de su muñeca desde los lugares más alejados del planeta. Así, poco a poco, se ganó su confianza y se creó una relación de complicidad entre el escritor y la niña.

Al leer Kafka y la muñeca viajera te adentrarás de alguna manera en el alma creadora del escritor checo y en el mundo que lo rodeó antes de morir. A través de un texto de gran sencillez y lleno de dulzura, entenderás que los humanos somos seres llenos de contradicciones. ¿Quién te dice que detrás de el individuo huraño que conoces no hay un corazón lleno de comprensión?

Ana María Carbonell, Club Sácale Jugo a la Lectura

Recuerda que este y otros libros los puedes adquirir en la página del Club: http://www.sacalejugoalalectura.com

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