26 de enero de 2010

El hecho de la lectura en los niños

Muchas veces nos preguntamos cómo hacer que un niño lea, bien como padres o como profesores", de esto nos habla la profesora y traductora madrileña Ana María Navarrete, en su blog El cocodrilo azul.

Aquí reproducimos este texto que explica nuestra tarea de promover la lectura.



Invitación a la lectura*

Muchas veces nos preguntamos cómo hacer que un niño lea, bien como padres o como profesores. Se nos ha olvidado quizás cómo y por qué leemos nosotros. Todos tenemos recuerdos de nuestras primeras lecturas, aunque seguramente no guardamos ninguno del aprendizaje mecánico de ella. Yo recuerdo a la Hermana María del Carmen, que me enseñó a leer, aunque no tengo ni idea de cómo, supongo que con la cartilla que teníamos y también recuerdo el cuento de "Mariuca la castañera", de Ferrándiz, pero el formato, no el contenido, por ejemplo.

Los primeros cuentos de los que tengo noción son los que escuchaba en discos pequeños de vinilo, que eran de colores y cuya funda contenía la historia en viñetas, pero esto lo dejo para otro artículo.

Lo que sí recuerdo con claridad son los libros que había en casa y a mi madre leyendo y también que en todos los santos, cumpleaños y Reyes, teníamos entre otros regalos, libros con los que llenábamos muchos ratos de ocio, que nos permitían soñar y crear en nuestra imaginación nuevas aventuras, a las que después jugábamos en el patio del colegio, en el parque o en casa.

¿Cómo no recordar a Enid Blyton y sus Torres de Malory, las Aventuras de los Cinco, más tarde de Los Siete Secretos, y las novelas de Emilio Salgari? ¿Y cómo olvidar la edición de novelas clásicas de Colección Historias que ahora se ha reeditado para nostálgicos? Mujercitas, Quo vadis, El último mohicano, Don Quijote, Viaje al Centro de la tierra, Genoveva de Brabante y muchas más, han quedado fijadas para siempre en nuestra memoria. Yo siempre me leía primero las viñetas y si la obra me gustaba me iba al texto. Uno de mis primos, de la misma edad, hacía exactamente lo contrario, debía ser entonces mejor lector que yo.

El hecho de leer

Parece que aprender a leer es doloroso y costoso, aunque en ocasiones se aprenda como un juego. Para unos niños es algo gratificante que "entra solo", mientras que para otros se convierte en un sufrimiento que no puede ni siquiera describir y que se prolonga con los años en la clase de lengua.

¿Por qué la lengua y las matemáticas son los caballos de batalla de los estudiantes, padres y profesores? Son difíciles en sí porque suponen abstracción y concentración, pero sin ellas, no podemos manejar ninguna otra materia.

Me centraré en la lengua y literatura.

Creo que los profesores tenemos derecho a quejarnos de que no se lee, pero también deberíamos entonar alguna vez el "mea culpa". Hemos conseguido hacer difícil lo que podría ser fácil y en ocasiones lo es. ¿Por qué nos empeñamos con tanto ardor en que todo el mundo sepa cuál es el complemento directo de una oración y no ponemos el mismo empeño en que comprendan bien lo que leen y lo sepan expresar con corrección, de forma oral y escrita?

El primer error que se comete con la lectura es dejar que se concentre sólo en el área de lengua, por ejemplo.

El segundo error es no enseñar la biblioteca del centro o la del barrio con el mismo entusiasmo que se enseña el gimnasio o el polideportivo local, aunque esto pueda parecer una tontería y el tercer error, ¡horrible error! es examinar sobre lo que se lee y calificarlo como si fuera el análisis sintáctico.

Asociar la lectura a este martirio o someterla a un juicio como si una novela fuera el tema 4 de geografía,de física o de literatura, creo que no es lo más acertado, aunque se haga con muy buena intención.

A mí en 3º de carrera me examinaron del Poema de Mio Cid con un test y juré que mis alumnos nunca harían un test sobre una lectura. Me pareció el mayor disparate del mundo leer el Mio Cid contando los muertos de las batallas, que era lo que iban a preguntar y no me condujo a nada.

Sin embargo, recuerdo el examen en 4º de la asignatura de Cervantes: La libertad en Cervantes. Estuve 4 horas escribiendo, disfruté paseándome mentalmente por las obras de Cervantes, trayendo a mi memoria lo que había leído durante el curso, desde La Galatea al Persiles y relacionando unas cosas y otras, o sea, escribiendo un texto propio con la lógia de mi lectura, no repitiendo como un papagayo lo que había dicho la profesora, o sea, había sido un examen que diríamos, anglosajón. En esta asignatura obtuve un sobresaliente, en Literatura Medieval ni me acuerdo de lo que tuve.

*Fuente: http://elcocodriloazul.blogspot.com/2010/01/invitacion-la-lectura.html

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