Se abren convocatorias para los concursos de la Feria del Libro Infantil y Juvenil

Desde 1981 la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) es el refugio de lectores de todas las edades y un parámetro para que distintas generaciones conozcan más sobre la literatura dirigida a los más pequeños.

Desde su inicio la FILIJ ha contribuido a promover el libro y la lectura. Ha reunido y reúne diversos intereses y perspectivas, convocando a creadores con intereses literarios y artísticos, a educadores preocupados por la formación, a críticos y editores, a investigadores, a empresas privadas, a instituciones públicas, pero sobre todo, a los niños y jóvenes.

Por ello, es un espacio necesario para lograr una literatura de calidad dedicada a los niños y jóvenes, donde las diversas editoriales dan a conocer sus propuestas.

Aunando a esto, en esta 30 emisión de la feria se nos invita a participar en: el XXII Concurso Nacional de Cartel; el 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles, y el XV Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil.


El XXII Concurso Nacional de Cartel “Invitemos a Leer” es el más antiguo de los certámenes de la FILIJ y en éste pueden participar, a título individual o en equipo, todos los residentes en México con experiencia en diseño de cartel. Pueden presentar un máximo de tres carteles por participante con un mensaje, que debe estar escrito con un lenguaje claro, para estimular el hábito de la lectura entre la población de todas las edades.

Los carteles no tendrán la finalidad de difundir o promover la 30 FILIJ, sino de fomentar la práctica de la lectura en general. Se evaluará la originalidad y eficacia del mensaje escrito, el concepto gráfico y la integración de ambos elementos.

Con respecto al 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles se convoca a los profesionales de la ilustración que cuenten con obra publicada y/o se desarrollen profesionalmente en alguna agencia, editorial o empresa. Se podrán inscribir máximo tres ilustraciones inéditas, como serie o piezas individuales, el tema quedará sujeto al criterio del creador.

Las obras seleccionadas serán publicadas en el 20 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles.

El jurado de los dos concursos estará integrado por artistas de reconocido prestigio y por promotores culturales, cuyos nombres se darán a conocer en la publicación del fallo.

Los dos concursos cuentan con tres premios: al primer lugar se le otorgarán $35,000.00 (treinta y cinco mil pesos); al segundo, $25,000.00 (veinticinco mil pesos) y al tercero $18,000.00 (dieciocho mil pesos). Las convocatorias estarán vigentes hasta las 14:30 horas del 27 de agosto de 2010. En el caso de los trabajos enviados por correo, se tomará en cuenta la fecha del matasellos postal.

Conaculta también convoca al XV Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil, donde podrán participar las editoriales con domicilio en México, que editen en lengua española libros ilustrados, originales, dirigidos al público infantil o juvenil, cuya temática sea la literatura infantil y/o juvenil clásica y contemporánea.

Los libros deberán haber sido publicados durante el periodo comprendido entre octubre de 2009 y septiembre de 2010. Es posible que cada editor participe hasta con tres libros; éstos pueden ser obras independientes o volúmenes de una colección. El jurado se integrará por escritores y artistas de reconocido prestigio, quienes valorarán el conjunto del trabajo editorial: historia, ilustración, diseño y elección de los elementos de producción.

Un recorrido por los mejores cuentos del siglo XX

¿Cuáles serían para ti los mejores cuentos del siglo XX? Es difícil responder. Para cada uno de nosotros varian las historias que más nos han conmovido, inspirado o marcado. Sin embargo, lo que sí es posible, es hacer una lista general de aquellos cuentos que han sido los más representativos, ya sea por sus autores o su influencia en la literatura.

En el suplemento Babelia, del diario El País, se dieron a la tarea de hacer un recorrido por los mejores cuentos del siglo XX. Desde Henry James —escritor estadounidense, nacido en NuevaYork el 15 de abril de 1843. Autor de Otra Vuelta de Tuerca—, hasta Jorge Luis Borges —Buenos Aires, 1899-Ginebra, Suiza, 1986. Uno de los autores argentinos más destacados de la literatura del siglo XX, que publicó ensayos breves, cuentos y poemas—. Pasando por Katherine Mansfield —Seudónimo de Kathleen Mansfield Beauchamp. Escritora británica nacida en Wellington (Nueva Zelanda) en 1988—, Truman Capote —nacido en Nueva Orleans, el 30 de septiembre de 1924. Autor de A sangre fría, novela con la que consolidó el término non-fiction-novel, creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense—, J. D. Salinger, Francis Scott Fitzgerald, Juan Rulfo, entre otros.

En el Club Sácale Jugo a la Lectura les compartimos un recorrido por los mejores cuentos del siglo XX, seleccionados por El País.

Raymond Carver
Catedral (1983)



Hay cuentos que, más allá de contar, estremecen. Parecen conseguir algo más emotivo que intelectual, más asociado con la poesía o la música. Eso logra Carver en Catedral: un cuento llano, de lenguaje franco y austero, sobre un personaje que bebe mucho, que fuma marihuana, que vive anestesiado y aislado de su esposa y del mundo y hasta de sí mismo, como tantos de los personajes de Carver (Estados Unidos, 1938-1988). En este caso, sin embargo, algo le sucede, acaso brevemente, para sacarlo y a la vez sacarnos del oscuro aislamiento de la vida. Carver logra, a través de la portentosa imagen de una catedral, algo más que religioso. En una entrevista lo explicó: "Cuando escribí ese cuento, sentí que era verdaderamente diferente. Sentí un ímpetu real al escribirlo, y eso no sucede con todo cuento. Pero sentí que me había conectado con algo".

James Joyce
Los muertos (1914)



Nieva en Dublín al inicio de Los muertos. Gabriel y su mujer, Gretta, acuden a la cena navideña en casa de sus dos ancianas tías. Aún nieva cuando la pareja vuelve a su hotel. En la habitación, iluminada débilmente por la lámpara de gas de la calle, Gabriel escucha la historia de Michael Furey, que amó a Gretta y murió muy joven. En la penumbra, que es la luz de la memoria, cuando vivos y muertos se aproximan hasta poder abrazarse, los celos se adueñan del corazón del marido. ¿No es mayor el amor que aún siente su mujer por ese fantasma del pasado que el que siente por él? La melancolía de este relato conmovedor está puntuada por la nieve que cae silenciosa en la noche como un hermoso sudario blanco. Joyce (Irlanda, 1882-Suiza, 1941) publicó Los muertos en 1914. Tenía 25 años.

Henry James
La bestia en la jungla (1903)



Aparecido en 1903 dentro de su libro de relatos The Better Sort, 'La bestia en la jungla' es uno de los pocos que James (Estados Unidos, 1843-Inglaterra, 1916) no publicó previamente en las revistas a las que contribuía desde el principio. Siendo extenso, se trata de un cuento desnudo de peripecia, casi abstracto en el tratamiento de la relación entre un hombre que reencuentra a una mujer a la que había hecho una confesión íntima que los separó. En la invisible jungla de los sentimientos descrita con la hipnótica densidad del estilo tardío del autor, la bestia está al acecho, sinuosa y callada, pero salta de modo turbador en el desenlace del cementerio. Sublime historia de amor no realizado (reflejo quizá de la del propio James con la suicida Florence Woolson), esta obra maestra inicia una moderna literatura de nuestra "parte maldita".

Juan Rulfo
No oyes ladrar a los perros (1953)



En Luces de Bohemia, El Preso le dice a Max Estrella: "Su hablar es como de otros tiempos". Esos otros tiempos no son los tiempos más o menos antiguos. Son los tiempos en que la luz y la sombra fermentan con saliva y habla como nunca la boca de la literatura. Y ocurre lo que Lawrence Ferlinghetti ansía en su Poetry as insurgent art: "Compón en la lengua, no en la página". Tal vez he empezado por el final. Todo eso se cumple en No oyes ladrar a los perros (incluido en El llano en llamas). Es un relato bíblico. El andar (¡el hablar!) del padre con el hijo moribundo a cuestas es el tránsito del tiempo a la intemporalidad. Y después de leer todo lo que Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 1917-Ciudad de México, 1986) ha escrito sólo cabe decir: "Amén".

Julio Cortázar
Graffiti (1981)



En este cuento, escrito en 1981, lejos de Argentina pero con Buenos Aires en el pensamiento, confluyen varias de las obsesiones del magnífico cuentista que es Cortázar (Bélgica, 1914-Francia, 1984): el amor encontrado a la vuelta de la esquina, casi por azar pero fatalmente; el juego como motor del mundo; los senderos sinuosos de la creación artística, la presencia inequívoca de la crueldad humana; la denuncia de la dictadura, la militancia política. Gracias a la segunda persona en clave porteña, la voz narrativa se torna íntima y adquiere la tesitura de un susurro que apremia. El ritmo del texto es veloz pero a la vez sigiloso y nos conduce, como en un auto sin frenos, a un final sorpresivo en el que se descubre la identidad de la enmascarada narradora. Un desplante de virtuosismo literario pero, además, poderosamente conmovedor.

Ramón del Valle-Inclán
El miedo (1902)



Un cuento es en esencia tensión, intensidad, unidad de efecto y catarsis final. Un buen cuento es todo eso más la emoción que persiste tras su lectura. El miedo es uno de los cuentos que Valle-Inclán (España, 1866-1936) incluyó en Jardín Umbrío, historias de santos y de almas en pena. Son relatos gestados en las regiones sombrías de la imaginación del autor. Fue publicado en El Imparcial, en 1902, y da muestra del preciosismo decadente de las primeras obras de Valle. La evocación de un pasado lejano en el que el narrador nos cuenta un episodio de iniciación justifica el deslumbrante esteticismo de su atrezo. Criptas, serpientes, calaveras y un terror infantil contrapuesto al aplomo necesario para afrontar la vida adulta. Una catarsis estupenda y al final la cobardía como fuente suprema del valor.

Truman Capote
Deslumbramiento (1982)



Nueva Orleans, 1932. Aparcado en casa de unos parientes durante el divorcio de sus padres, el niño de ocho años está fascinado por la Sra. Ferguson, tejana, inculta, soltera con seis bastardos, lavandera y, con todo, respetada y temida por sus supuestos poderes, capaz de "enderezar maridos descarriados, devolver el cabello perdido, recobrar fortunas derrochadas". Una bruja que puede convertir los deseos en realidad; y nuestro niño tiene un deseo, un secreto que le preocupa al punto de, para que se haga la magia, robar para ella el collar de su abuela, que ha venido a visitarle. No es un collar valioso, pero eso la Sra. Ferguson no lo sabe; se ha dejado deslumbrar por la piedra amarilla, del tamaño de una garra de gato, simple cristal de roca tallado y teñido que "gira, baila, deslumbra, deslumbra".

Jorge Luis Borges
El espejo y la máscara (1975)



El espejo y la máscara (incluido en el volumen de relatos El libro de arena) no tiene la celebridad de Las ruinas circulares, El Aleph, La escritura del dios y otros magistrales cuentos de Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986), aunque podría compendiarlos a todos porque allí crepitan la enumeración caótica, la obsesión panteísta y la ambición de cifrar el universo en una palabra, un vórtice o un símbolo. Por otro lado, los poemas que cantan la batalla son obras de arte y al mismo tiempo una teoría del arte. La frase del rey: "Somos figuras de una fábula", supone un guiño a la segunda parte del Don Quijote de la Mancha, y el desenlace de la historia consiente el aroma épico de los mitos y el asombro antiguo de las leyendas populares. Una maravilla.

J. D. Salinger
El hombre que ríe (1953)



En 1953 Salinger publicó nueve cuentos que cambiaron el mundo. "Usarás siempre la palabra más sencilla" fue su máxima. Y el libro se llamó Nueve cuentos. Escoger entre ellos es absurdo, arbitrario. Prefiero, porque sí, El hombre que ríe. Es fácil encontrar los defectos de un mal cuento. Es imposible explicar un cuento perfecto como un árbol. Desafiando teorías, Salinger (Estados Unidos, 1919-2010) cuenta varias historias esenciales y simultáneas. La de un grupo de chicos que se estrellarán de pronto contra el fin de la infancia, la historia de amor del hombre que los lleva a jugar al béisbol en su bus destartalado, y la magnífica historia de un bandido deforme, que con la ayuda del lobo Ala Negra y el enano Omba devasta para siempre la frontera entre China y París.

Francis Scott Fitzgerald
Regreso a Babilonia (1929)


En las notas de El último magnate, su novela inconclusa, Fitzgerald (Estados Unidos, 1896-1940) escribió: "Las vidas americanas no tienen segundos actos". Regreso a Babilonia es la confirmación, en una veintena de páginas, de ese veredicto cruel. Charlie Wales tiene 35 años, como Fitzgerald en el momento de escribir el relato; como Fitzgerald, tiene o tuvo problemas con el alcohol. El relato lo sorprende en el momento de su regreso a París, después de pasar allí los años del despilfarro y de sufrir, tras el crash de 1929, el final de aquella vida. Nunca nadie ha contado mejor la relación de los hombres con el dinero. Pero la clave es íntima: un hombre luchando contra sus errores, tratando -infructuosamente, como es debido- de rehacer su vida. El resultado es extraordinario.

Ingeborg Bachmann
Problemas, problemas (1972)



El matrimonio es una institución imposible, decía Ingeborg Bachmann en 1973, poco después de ser premiada por Simultáneo (en España titulado Tres senderos hacia el algo). Ingeborg Bachmann (Austria, 1926- Italia, 1973) era una vienesa excéntrica -si puede ser excéntrica una centroeuropea medular-, wittgensteiniana de poderosa mandíbula y un sarcasmo particular, que no distinguía entre un cuento largo y una novela, porque "una historia es como un tejido del que no debe perderse ningún hilo". Beatriz, la protagonista de Problemas, problemas, nunca piensa en el futuro, no trabaja y se deja querer por un casado mayor que ella: "Por un Erich divorciado o viudo nunca se habría molestado en ir hasta RENE para pasarse allí horas meditando entre lavados de cabeza, reflejos, manicuras o depilaciones, y mirándose en los espejos".

Katherine Mansfield
La mosca (1922)



El genio de Chéjov se muestra en su sabiduría para presentarnos con naturalidad concisa una situación capaz de conmovernos por su oculta dimensión dramática. La mosca (1922), de Katherine Mansfield, pertenece a esa estirpe de cuentos. El viejo Woodifield, retirado por enfermedad, hace una rutinaria visita a su antiguo y satisfecho jefe en la City, y le cuenta que sus hijas han visitado en Bélgica el cementerio donde yacen los restos de su propio hijo y del de su ex jefe, muertos seis años antes en la guerra. Cuando el viejo se vaya, el recuerdo conmocionará al financiero, mas su relación con una mosca caída en el tintero mezclará el dolor y el olvido de un modo misterioso, capaz de turbarnos. Preludio y otros relatos. Alianza Editorial, 1993.

Ring Lardner
Campeón (1924)




Midge Kelly obtiene su primera victoria por KO a los 17 años, su contrincante es un inválido cuatro años menor que además es su hermano. A partir de ese momento Ring Lardner convierte al lector en second de un púgil que, sin la menor sed de victoria, ganará todos los combates contra la bondad, la decencia, la moral y, justamente por eso, será celebrado. Es un campeón. Lardner (Estados Unidos, 1885-1933) fue un periodista y uno de los padres fundadores del relato social norteamericano. Campeón es un apasionante cuento sobre la autodestrucción y la complicidad de la prensa deportiva que necesita campeones para vender. En 1949, Max Robson dirigió la versión cinematográfica del relato y es el referente de todos los filmes sobre boxeo.

Medardo Fraile
El álbum (1959)



Lo descubrí en 1979 en una antología junto a una docena de piezas magistrales, entre ellas, La migala, de Arreola, y Axolotl, de Julio Cortázar. No era mala compañía la suya. El cuento de Medardo Fraile (España, 1925) me fascinó tanto como los otros. En El álbum está concentrada la esencia del género, las inmensas posibilidades del relato para contar el universo entero en apenas dos páginas; toda una lección de educación y de economía para cualquier cuentista que se precie. Relata el noviazgo de una humilde pareja que llena sus tardes admirando el álbum que el novio había logrado completar cuando era niño. Las maravillosas estampas de las chocolatinas que les regalan el mundo les roban a la vez el amor, su porvenir juntos...

Flannery O'Connor
La buena gente del campo (1955)



Este relato atenta contra la mayoría de las poéticas del cuento que conozco. "Que no sobre una palabra, un cuento es como un poema...". Tonterías. Aquí hay digresiones innecesarias, incluso personajes de los que se podría haber prescindido. "En un cuento todo tiene que estar dirigido a un final previsto de antemano...". Más tonterías. O'Connor ignoraba cómo acabaría su cuento. El final, cruel, lógico, perfecto, surge de sus personajes construidos frase a frase. Son ellos los que, tras adquirir consistencia, descubren, con la misma sorpresa que la autora y los lectores, ese final inevitable. La grandeza de este cuento es, precisamente, no respetar ninguna de las normas que deberían haberlo regido; nace, como las mejores obras, de un proceso creativo tan riguroso como libre.

Katherine Mansfield
En la bahía (1921)



La fragilidad de unas vidas tan sagradas como cotidianas. Un día de playa contiene un mundo. Con la refrescante suavidad de una brisa veraniega, Katherine Mansfield (Nueva Zelanda, 1888-Francia, 1923) enfrenta la inocencia infantil con la decepción de los adultos, que sueñan con amantes, envejecen, recuerdan a sus muertos o no desean a sus bebés. Aspiran a que los otros descubran quiénes son en realidad mientras los niños afirman: "¡Qué injustas son las personas mayores!". Es difícil imaginar un cuento que lo parezca menos que este, y al tiempo contenga todas las claves del género: elusión, sugerencia, libertad formal. Una demostración de que el relato no debe ceñirse a normas. Mansfield reconoció no poder olvidar, mientras lo escribía, el ruido del mar.

Sobre "Poesía eras tú", de Francisco Hinojosa

Poesía eras tú es el más reciente libro de Francisco Hinojosa publicado por Editorial Almadía. Un libro donde la ironía y el amor se dan la mano para abrir paso a esta serie de poemas que, como un irresistible epistolario unilateral, en conjunto forman una de las novelas más innovadoras de la literatura mexicana gracias a la estructura con que Hinojosa rompe todos los moldes convencionales.

Francisco Hinojosa, reconocido por su amplia aportación a la literatura infantil, se destaca por ser el autor de La peor señora del mundo. A lo largo de su carrera literaria ha incursionado en todos los géneros. Comenzó por escribir poesía, y ha continuado explorando hasta convertirse en uno de los narradores mexicanos más prolíficos.


Sobre su más reciente libro Poesía eras tú, el diario Milenio le hizo una entrevista que nos acerca mucho a la personalidad de este autor mexicano. Aquí Hinojosa nos habla sobre su experiencia literaria, sobre su obra, y sobre este libro publicado en Editorial Almadía.

Aquí la publicación de Milenio:

Francisco Hinojosa se vuelve “poeta”*

La primera experiencia literaria de Francisco Hinojosa (Ciudad de México, 1954) nació en forma de poesía: se interesó por sus formas clásicas, en especial sonetos, los cuales aparecieron en ediciones de autor, pero con el problema de que sus poemas cada vez más se acercaban a la narrativa.

“Leo poesía, cuento, ensayo y al final novela, en ese orden de preferencia, pero en el cuento me sentí mucho más a gusto, me llama la atención el humor: con los primeros dos cuentos que escribí quedé muy contento y agradecido y ya después probé con la literatura infantil.”

Con esos antecedentes, el autor de libros como La peor señora del mundo, Informe negro o Un tipo de cuidado decidió aventurarse con un libro de “poesía”, aunque en realidad esté más cerca de la novela o, quizá, no tenga relación con género literario alguno: Poesía eras tú (Editorial Almadía, 2009).

“Me han preguntado qué es: novela en verso o es un libro de poesía. A mí lo que más se me antoja decir es que es un juego, un juguete literario que participa de la ‘novela’, la ‘poesía’, el ‘amor’ o el ‘dolor’; todo entrecomillado porque sólo es una cercanía, un guiño.”

La idea surgió porque Francisco Hinojosa debía escribir una carta poder, pero para evitar las idas a la papelería por un formato, él ya la tiene capturada en su computadora y cuando la releyó la historia le vino en cascada. Algunos cuentos tarda en escribirlos meses, hasta años, pero esta historia la escribió en tres meses, “es de los libros más rápidos que he escrito en mi vida”.

“Todo ese lenguaje legal no deja de ser encantador, pero me pregunté si un tipo que le quiere dar un poder amplio, cumplido y bastante a su pareja, lo tiene que hacer en esos términos o lo podría hacer en otros y que, además, fuera legal, por ejemplo a través de la poesía.”

Apuesta literaria

Hay quienes piensan que todos llevamos a un poeta en nuestro interior: la “trama” de Poesía eras tú se refiere a un hombre que decidió escribirle a su pareja en verso, como una manera de ofrecer disculpas por algún error o porque se dio cuenta de que “en vez de hablar contigo/escribirte poemas/ayudaría a que dejáramos de reñir/¿has notado cuánto han bajado los golpes?”.

“El tema es la vida cotidiana de una pareja, con amor, desamor y con elementos sorpresa. Aquí también hay una experiencia que no había vivido: estar en la frontera. Si me pasaba unas palabra o un poema, esto se caía, entonces tenía que limitarme mucho.”

En el volumen se aparecen haikús y corridos, así como homenajes a Gustavo Adolfo Bécquer o José Gorostiza, aunque Hinojosa advierte que no se trata de su particular homenaje al género, todo lo contrario: es antipoesía.

“Almadía tiene una colección de poesía y mi libro se publicó en la de narrativa, con la idea de decir que esto no es poesía. Es la historia de alguien que piensa que es poeta, pero en realidad escribe en prosa, con algunos elementos poéticos porque de pronto hay rimas, metáforas, metros.”

El escritor no piensa, sin embargo, publicar un libro de poemas, ya ni siquiera le dedica tanto tiempo a su escritura. La aparición del volumen tiene mucho más que ver con no conformarse con una sola manera de decir las cosas. “En lo que escribo para niños no puedo jugar tanto, no se prestan a las vanguardias, pero cuando lo hago para adultos sí me gusta mucho buscar.”

En esa labor ya tiene la continuación de Poesía eras tú, que llevará por título Cartas a Dorothy: que será un epistolario.


Francisco Hinojosa también es autor de "Un pueblo lleno de bestias", publicado por Ediciones El Naranjo (2009). Para conocer más sobre sus publicaciones consulta la siguiente liga: http://www.ipax.gob.mx/novela/Francisco%20Hinojosa.pdf

Próxima venta nocturna en el FCE

Como ya es tradición, desde hace cinco años, el Fondo de Cultura Económica llevará a cabo su venta nocturna el próximo jueves 26 de agosto de 2010. 


Además de los horarios nocturnos, habrá actividades durante todo el día. Para los niños, de 4:00 a 6:00 de la tarde habrá cuentacuentos, narradores, así como la presencia de muchos autores tanto del Fondo de Cultura Económica, como de otras editoriales participantes. 

Sumado a todas las actividades que en su horario normal hay en todas las librerías del Fondo de Cultura Económica, habrá actividades especiales en la Rosario Castellanos, que está en la condesa, la Octavio Paz que está en Miguel Ángel de Quevedo, la Daniel Cossío Villegas que está en la avenida Universidad y en la Juan José Arreola que está en el Eje Central y Venustiano Carranza.

Los lectores podrán adquirir libros de diversas editoriales -entre ellas Ediciones El Naranjo- a precios muy atractivos y con descuentos especiales. 

Próximamente se darán a conocer más detalles sobre la programación y los autores invitados. 

Estén pendientes.

                        

Cuentos Grandes Para Calcetines Pequeños: Rumbo al IV Festival Internacional de Cuentos para niños Oaxaca 2011

Amigos de Sácale Jugo a la Lectura, una vez más el Grupo Cuentos Grandes Para Calcetines Pequeños y Los Cuenteros del Jardín del Arte nos invitan a disfrutar de los cuenteros y sus historias.  


La cita es en el Jardín del Arte de Sullivan este Domingo 22 de agosto a las 11:00 de la mañana (detrás del Monumento a la Madre, a dos cuadras del cruce de Av. Insurgentes y Paseo de la Reforma, cerca de la estación Reforma del Metrobús. Ciudad de México).

Los invitados especiales son: Marcela Romero y Paty Proal.

Conoce más sobre  el Grupo Cuentos Grandes Para Calcetines y también sobre el próximo IV Internacional de Cuentos para niños Oaxaca 2011: http://www.cuentosgrandes.com/2011.FestivalDoc.htm 

"Los andantes", el nuevo libro de Federico Guzmán

Federico Guzmán Rubio, autor del libro Descifrar el cielo. La astronomía en Mesoamérica, publicado por Ediciones El Naranjo en 2007, estrena su nuevo libro Los andantes (ed. Lengua de Trapo), una colección de relatos con los que se ganó el VIII Premio de Narrativa Caja Madrid 2010.


En el Club Sácale Jugo a la Lectura nos permitimos reproducir la reseña escrita por Agustín Velasco para su sitio Lectorufilia.

Aquí el texto:

Los andantes*

Ya lo advierte en la editorial en la contraportada: “El lector decidirá si lee este libro como un conjunto de cuentos hilvanados o una novela disgregada”. Yo no tenía muy clara cuál era mi opción, pero conforme pasaba de un relato a otro se me hacían obvias las conexiones entre unos y otros. Estoy hablando de Los andantes (ed. Lengua de Trapo) de Federico Guzmán Rubio, un mexicano licenciado en Letras Hispánicas que actualmente reside en España cursando el doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid.

Esta colección de relatos ya viene avalada por haber ganado el VIII Premio de Narrativa Caja Madrid y su grandeza reside en que el autor sabe orientarse (y desorientar al lector) en el desierto del desconcierto, en la frágil frontera de la sinrazón. El hilo conductor es que todas son historias de hombre y mujeres que toman decisiones inesperadas, que no llegan a donde el sentido común les dicta y vuelven tras sus pasos sobre la incertidumbre. Que hacen aquello que tienen muy claro que no quieren hacer, o que no hacen lo que todos esperan de ellos. Son personajes que vagan por un mundo donde se teje una telaraña de interconexiones y que saben que lo transitan sin red de protección. Hay veces que no tendrás muy clara la cordura del personaje (o del autor), ¿pero dónde está escrito que la vida –y la literatura como reflejo de esta– tiene que ser cuerda?

Federico Guzmán plantea esta historia como un álbum de fotos, momentos inmortalizados en el espacio y en el tiempo, y el último capítulo puedes encontrar más claramente el hilván que cohesiona la estructura. Así mismo verás que hace uso de personajes y sensaciones que se repiten y reinterpreta, como un pintor que realiza una versión de un cuadro anterior donde vuelca nuevas ideas, al modo de esa fijación que tiene Almodóvar con algunos temas que esboza en unas películas, para repetir y extender en otras. También juega con la voz de sus personajes, de la narración, que a veces adopta ese tono del castellano americanizado de los inmigrantes mexicanos en EUA, y otras recurre a un castellano académico impecable (siempre con los modismos propios de su origen, como el usar la palabra ‘mesero’ por ‘camarero’).

Personalmente creo la tercera parte de su libro es en las que la genialidad más brilla. Este bloque formado por los relatos "Los días iguales", "Los días ajenos" y "Los días distantes", es una trilogía magistral de gran carga psicológica, digna (valga el paralelismo) de Krzysztof Kieslowski. Básicamente va sobre una mujer que se empeña en moldear cada día de su vida para que no varíe sustancialmente del anterior o el posterior, donde los amantes llegan y se van de su vida siguiendo un patrón cíclico predeterminado. Una existencia que nace de la repetición, donde la rutina crea la evolución del devenir que no es más que una foto estática. Hasta que el narrador, el último amante de esa mujer, que se da cuenta que no ha sido más que un elemento más de su rutina, decide ‘vengarse’ de una forma muy sutil e imaginativa, desestabilizando su existencia gravemente simplemente con la escritura y la adulteración de su diario. Los días distantes es mi relato favorito, porque muestra las consecuencias de esa venganza, y porque además de un erotismo exacerbado juega con el humor para crear una historia delirante.

En resumidas cuentas "Los días distantes" habla de Sévrine, esa mujer, perdida por la ruptura de su universo toma el primer avión con destino a un país francófono y pasa una semana en la ciudad que abandonará tras una última jornada marcada por una maratón sexual. No podrás evitar soltar alguna carcajada con Sévrine y su total desinhibición, y sobre todo con la relación tortuosa que mantiene con el camarero del restaurante del hotel donde desayuna cada día.

Os dejo un extracto que empieza cuando Sévrine pide un café caliente y el camarero se lo pone templado. Ella pide que lo retire y se lo traiga caliente volviendo a obtener un café templado. A la tercera vez que le es presentado un café templado:

“Regresa con un café con leche otra vez tibio. Me lo tomo tranquilamente. Al tragar el último sorbo, ya frío, me concentro y vomito el desayuno sobre la mesa. Felizmente, a la salida del restaurante siento otra arcada y alcanzo a vomitar otra mesa, en la que tomaban su desayuno un par de hombres de traje con la cara desagradable propia de los letones. Europa tiene su precio, alcanzo a musitar.”

Magistral.

*Fuente: http://blogs.grupojoly.com/lecturofilia/2010/06/30/los-andantes/

¿Quién es Federico Guzmán Rubio?


Nació en la ciudad de México en 1977. Estudió la licenciatura de Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y ha trabajado como traductor y redactor para diversas casas editoriales de su país.

Instrucciones para ayudar a leer al niño

En el Club Sácale Jugo a la Lectura nos permitimos reproducir el texto que Germán Machado preparó para la 10a. Feria del Libro Infantil y juvenil, en el que además de exponer su visión sobre diversos aspectos de la literatura infantil, nos propone trece consejos para ayudar a leer al niño.

Aquí el texto:

TRECE INSTRUCCIONES PARA AYUDAR A LEER AL NIÑO*

De un tiempo a esta parte me acosa la pregunta de si la Literatura Infantil tiene una entidad real y valiosa. Mejor dicho, desde hace un tiempo me pregunto si el adjetivo “infantil” le agrega algún valor al sustantivo “literatura”.

Comparto con la argentina María Teresa Andruetto su idea de avanzar hacia una literatura sin adjetivos. Dice ella:

El gran peligro que acecha a la literatura infantil y a la juvenil en lo que respecta a su categorización como literatura es justamente el de presentarse a priori como infantil o como juvenil. Lo que puede haber de “para niños” o “para jóvenes” en una obra debe ser secundario y venir por añadidura, porque el hueso de un texto capaz de gustar a lectores niños o jóvenes no proviene tanto de su adaptabilidad a un destinatario sino sobre todo de su calidad, y porque cuando hablamos de escritura de cualquier tema o género, el sustantivo es siempre más importante que el adjetivo. De todo lo que tiene que ver con la escritura, la especificidad de destinatario es lo primero que exige una mirada alerta, porque es justamente allí donde más fácilmente anidan razones morales, políticas y de mercado.

Siendo así, acepto poner la mirada atenta en el destinatario, y entonces transfiero mis dudas iniciales desde la categoría de la literatura infantil hacia la categoría de la infancia en sí. Me interrogo, pues: ¿Qué es la infancia hoy en día? ¿De qué modo existe? ¿Cómo podría ser, ya no la literatura infantil sino la experiencia de la lectura y escritura con la infancia?

Y a partir de esas preguntas, con ese ánimo crítico, me pongo a escribir y a leer, sabiendo que en ambos actos estoy intentando aportar algo para la construcción de la infancia lectora, algo que, en definitiva, es una apuesta por construir infancia, así, a secas.

Sé que no estoy solo en esto. Sé que mi trabajo es social, aunque no todos lo abordemos del mismo modo. Me anteceden otros escritores e infinidad de personas e instituciones que se dedican a promover la lectura: docentes y escuelas, bibliotecarios y bibliotecas, editores y editoriales (pocas y bastante conservadoras en nuestro medio), ilustradores (que en nuestro país merecen un mayor reconocimiento y un mejor trato que el que se les dispensa), críticos de la prensa (casi inexistentes en Uruguay) y blogueros de internet (muchos por todo el mundo), instituciones no gubernamentales, el Estado, padres, madres e hijos. Y pienso que es la literatura, que es la calidad de la literatura, así, a secas, lo que puede llevarnos por un mejor camino para construir y formar lectores infantiles.

En el cuento con que fui premiado por el MEC el año pasado, el personaje central, Maho, es una niña que se niega a que le lean cualquier cosa. Tiene sus motivos. Pero también su abuela tiene motivos para querer leerle una historia fantástica. El cuento relata esa pugna entre la nieta y la abuela, jugando con poner la realidad y la fantasía en la encrucijada de los tiempos actuales. Y lo hace respondiendo a lo que antes me proponía: cuestionar la entidad de la literatura infantil y la de la propia infancia, concibiendo a ambas no como categorías estancas, sino como una relación compleja e inestable en la actualidad.

Y es que al escribir uno no puede abstraerse de esas complejidades. Tampoco al leer se puede. Si estamos dispuestos a asumir la tarea de promover la literatura infantil, de promover la literatura a secas, y de contribuir así a promover a la infancia en sus capacidades creativas, sea cual sea el lugar en el que nos ubiquemos, debemos saber que la tarea no es fácil. Que hay un sistema de depredación al acecho: mercados, poderes, banalidades mediáticas, violencia y mediocridad. Pero también debemos saber que avanzar en esa búsqueda (promover es siempre buscar) resulta muy gratificante. Esta no es una tarea puramente reproductiva. El desafío, aquí, también implica imaginar algo nuevo, y algo distinto: ¿la literatura? ¿la infancia? ¿el deseo? ¿la realidad?

Desde mi experiencia de lector y escritor; conciente de que uno escribe a medida que aprende a leer; para no terminar esta locución con preguntas; y a riesgo de resultar pedante: propongo ahora trece instrucciones para ayudar a leer al niño que, así lo pienso, pueden ordenar mejor mis ideas sobre el tema. Son estas:

1. No lea al niño que usted dejó atrás: lea con el niño que está junto a usted. Tampoco se adelante al niño en su lectura: conózcale su tranco, acompáñelo y déjelo leer en soledad cuando él así lo quiera.

2. Lea como si usted nunca fuera a dejar de ser un niño, pero sabiendo que ya no lo es. Lea en la actualidad, pero sabiendo que en el futuro estará el pasado y en el pasado también estuvo el porvenir.

3. Lea lo que el niño le pide, pero también lo que el niño le da. Disfrute de ambas cosas, y que ambos disfruten. Y si el niño quiere leerle algo a usted, déjelo hacer, incluso cuando el niño todavía no sabe leer.

4. Lea en el espacio y en el tiempo adecuados. No se desubique. En el caso en que lea con el niño por las noches: nunca se duerma usted antes que él.

5. Al seleccionar la lectura, piense en el niño con el que va a leer, pero no haga caso a las categorías, ni a las clases, ni a las edades, ni a los tamaños. El único que puede ser caprichoso en cuanto a elegir la lectura es el niño, no usted.

6. Lea todo lo que venga, pero también todo lo que se va. Piense que toda lectura es una encrucijada.

7. Lea con el niño sólo cuando está seguro de dos cosas: que no tiene ninguna otra tarea más importante para hacer y que leer con él no representa una tarea para usted. Si no está seguro de eso, igual es mejor que lea con el niño a que no lo haga.

8. Lea con el niño como si fuera la última vez que va a hacerlo, y también como si fuera la primera.

9. Lea con el niño como si usted fuese uno de esos bambúes —conocidos como Cañas de la India— que florece y produce semillas una vez cada 120 años para luego morir. Piense que esos bambúes florecen todos juntos y a la vez, y que alguna de las semillas que lanzan logrará evitar a los depredadores para poder reproducir la especie. Si esto no lo convence, piense que esos bambúes igual se propagan de forma constante, produciendo nuevos brotes a partir de rizomas subterráneos.

10. Lea con el niño como si estuviese ayudando a un ciego a cruzar la calle. La fraternidad, o el amor filial, tienen algo que ver en eso, aunque luego de cruzar la calle, usted seguirá su camino personal y el niño (como el ciego) avanzará por el enigma de sus recónditas distancias.

11. Si cuando está leyendo con el niño éste lo interrumpe, detenga la lectura y preste atención a lo que surge. Piense que no todo lo que van leyendo está escrito en el libro. Las digresiones son propias de una lectura imaginativa. Atrévase a ir más allá de la letra o a volver desde lo escrito a la realidad: piense que la imaginación antecede a la escritura y también la desborda.

12. Piense que el acto de lectura es un modo de comunicación que trasciende lo que un texto dice o ilustra. Si la lectura hace ruido en la comunicación, déjela de lado. Sepa cuando es el momento adecuado para dejar de leer al niño.

13. Si realmente está dispuesto a leer con un niño, hágalo como le dé la gana: no siga ninguna instrucción al respecto. Manténgase en sus trece.

*Fuente: http://machadolens.wordpress.com/2010/05/25/trece-instrucciones-para-ayudar-a-leer-al-nino/

¿Quién es Germán Machado?

Nació en Montevideo, en 1965. Es escritor y gestor cultural. Ha escrito poesía y narrativa tanto para adultos, como para niños. Es integrante Dodecá, que lleva adelante el Centro Cultural Dodecá con el fin estudiar y fomentar la elaboración individual y colectiva de bienes culturales, así como su difusión pública. Ha participado en diversos encuentros y ferias de libro como la 10a. Feria del Libro Infantil y juvenil.

Copo de Algodón (Ediciones El Naranjo, 2010)

El Club Sácale Jugo a la Lectura te recomienda Copo de Algodón (Ediciones El Naranjo, 2010)


“Mi padre es un hombre triste.
No tendría por qué serlo. Es el dueño de todo. Le llaman el Gran Tlatoani. Eso quiere decir que es nuestro rey, nuestro emperador.”

Así empieza la última novela de María García Esperón, Copo de Algodón, ¿novela histórica o historia novelada?, lo cierto es que gracias a la invención, y a la imaginación de la autora llegamos hasta donde la historia no llega y lo hacemos de una manera más intensa, más entretenida. Si bien la leyenda cuenta que Tecuixpo, fue la hija de la princesa de Tacuba y del señor de Tenochtitlan, que se casó primero con el señor de Iztapalapa, Cuitláhuac, después con Cuauhtémoc y que tuvo varios matrimonios con españoles; que presenció las guerras floridas, la llegada de los españoles, la matanza de Cholula, el sitio de Tenochtitlan, y la muerte de Moctezuma y de Cuitláhuac, sin embargo, no conocemos los pensamientos ni los sentimientos de Copo de Algodón y de otros protagonistas en el momento en que todo esto sucedía. Es ahí, precisamente en ese espacio que dejan los acontecimientos históricos, donde existe un abanico de posibilidades para la ficción.

Y es que la historia no sólo está en el relato de batallas y conquistas, en las palabras del general o el dictador, en los líos de los monarcas, está también, y sobre todo, en la vida cotidiana, en las costumbres, en la existencia, en el sentir y el pensamiento de miles de seres anónimos.

En Copo de Algodón escuchamos la voz de una niña de nueve años, seguimos con su mirada los acontecimientos que le tocó vivir y acudimos a ellos sin maniqueísmos, a través de una visión franca, que a veces muestra extrañeza, otras duda, miedo o un profundo dolor, y otras más orgullo. Desde esa perspectiva asistimos al sacrificio de Quetzalli, una pequeña como ella; al matrimonio de la propia Tecuixpo con Cuitláhuac, hombre ya maduro; a la relación que entablan Cortés y Moctezuma; conocemos también el sentir de Moctuzuma, de Cortés o de La Malinche. Al fondo, desdibujados, personajes como la nana, Teyhualco, la madre, o Axayácatl, el hermano, y Papantzin, la esposa de Cuitlahuac, completan el cuadro, para darnos a conocer, pero sobre todo para hacernos sentir, toda una cosmovisión.

Contar la historia desde un punto literario constituye todo un reto: ¿cómo rellenar
los huecos documentales con suposiciones que tengan una coherencia narrativa y que, además, sean verosímiles? ¿Cómo combinar, el rigor histórico con la invención, con el disfrute y con la creatividad literaria?

Copo de Algodón nos traslada a la época y nos refiere una serie de acontecimientos, pero sobre todo nos los recrea: disfrutamos y sufrimos con Tecuixpo, nos planteamos nuevos interrogantes en torno a los acontecimientos históricos, pero también seguimos sus palabras como quien escucha un cuento relatado por un amigo. Imaginamos los espacios, los rostros, las ropas, los objetos, hacemos conjeturas sobre las sensaciones experimentadas por los protagonistas e incluso reflexionamos y tomamos posición ante sus actos. Recreamos la historia, pero no como meros datos o sucesión de hechos, sino contextualizando, interrelacionando, construyendo, imaginando, y finalmente, formando nuestro propio conocimiento y estableciendo un puente entre el pasado que la novela recrea y el presente que vivimos.

¿Qué mejor manera de aprender historia que a través de un relato como éste?

Ana María Carbonell, Club Sácale Jugo a la Lectura

Recuerda que este y otros libros los puedes adquirir en la página del Club: http://www.sacalejugoalalectura.com

Para acercar los niños a los libros

¿Cuál será la forma correcta para acercar a los niños y jóvenes a la lectura? ¿Se debe continuar con los métodos hasta ahora practicados? ¿Qué debemos tomar en cuenta sobre la personalidad de los niños de hoy para despertar su interés? ¿Qué tipo de lecturas son las que les gustan?



Es importante que como adultos intentemos ponernos en el lugar de los chicos de "hoy" para descubrir el modo preciso en que una lectura les puede interesar. Desde la forma narrativa, más directa, hasta temas más acordes con la época en que están viviendo. El lenguaje, la forma, las ilustraciones son importantes, pero también nuestra manera de acercarlos a la literatura, lejos de esa idea intelectual y aburrida que tienen de los libros. También es recomendable comprender el contexto en que se desarrollan para conocer las herramientas con las que pueden acercarse más a la literatura.


En el siguiente artículo publicado en La Gaceta se analizan diversos aspectos que nos pueden ayudar a encontrar una forma más precisa para acercar a la nueva generación a los libros.

¿Qué tipo de lecturas necesitan y buscan nuestros niños y jóvenes? ¿Qué formas y métodos se pueden utilizar para acercarlos a los libros tomando en cuenta la tecnología que utilizan? ¿Qué aspectos de su personalidad se deben considerar para entender qué es lo que buscan y necesitan?

Aquí el artículo:

¿Cómo puede despertarse el interés de los chicos?*

¿Por qué los niños, hoy, no leen? ¿Qué lecturas tienen a su alcance? ¿No los atraen los libros —por la tele, por la compu— o hay otras razones? ¿Por qué algunos libros para niños tienen millares de lectores? ¿Esto demuestra que hay libros y libros y que los chicos leen lo que les gusta? Es para pensarlo ¿No…?

Hay libros caratulados "para niños", cuyos autores no se han despojado de su condición de adultos. Y esta, a nuestro juicio, es una de las grandes fallas de la literatura infantil. Creemos que para que el niño se "enganche" con un libro, el autor tiene que pensar como niño, con su manera de ver y sentir el mundo, sus deseos, sus carencias, sus ensueños; en síntesis, meterse en el interior del niño.

Pensemos en algunos cuentos de Juan José Hernández escritos no precisamente para niños, pero con personajes infantiles sentidos, vividos y creados desde el interior del chico, con su inocencia, su ternura, sus perversidades, su irresponsabilidad, y lanzados como seres vivos, no como figuras de novela. Buen ejemplo para la creación de personajes en la literatura infantil.

Para despertar el interés del niño deben tenerse en cuenta algunos factores insoslayables:

1.- Sus estructuras mentales, su idea del mundo, de las cosas; el animismo.
Todo lo que el niño ve en el mundo exterior está impregnado de su propia imagen; y las cosas, llenas de comportamientos humanos. Podemos encontrar ejemplos en sus juegos.

2.- Las diversas energías que lo habitan, decisivas para la formación de su carácter.

3.- El sentimiento, con su doble filo, y cuyo manejo depende de la familia y de la sociedad. Si esos sentimientos se abonan con afectos, ternura, solidaridad, buenos ejemplos, los resultados serán positivos, pero si se los hiere con agresiones, violencia, corrupción, etcétera, la escuela recibirá a un niño perturbado, y la sociedad un ser negativo que descarga sus tensiones con efectos devastadores.

4.- La imaginación creadora, una de las facultades predominantes en los niños, en especial de los más pequeños, y que ha de servirles siempre, inclusive en sus actividades de adultos.

El libro puede ser un compañero, un refugio, una puerta de escape. ¿Cuántas familias hay con problemas de diversa índole? Y es en estos casos en los que la imaginación puede usarse como paliativo, ¿Y el instrumento que la impulse? Quizás uno de los más efectivos, el cuento, junto con el juego, de alto valor formativo.

¿Qué características debe tener ese cuento? Dos principales:

A.- Su historia, aunque fantástica, verosímil.

B.- Su estilo: al chico no le gusta el lenguaje "armado" y quiere verse él, con el lenguaje cotidiano, reflejado en esa historia que le leen o le narran.

¿Y qué pasa con el niño de hoy, con respecto a la historia y al estilo? El niño de hoy ha enriquecido su mundo, principalmente por dos vías: la informática y la TV. Planetas con monstruos agresivos. Jefes de galaxias violentos, desalmados, llenos de apetitos de poder. Efectos especiales que deslumbran, incentivan la imaginación y muestran incontables formas de violencia.

¿Qué puede hacer el libro para paliar esos efectos y sanear esa didáctica?

Partamos de una base: el niño es siempre niño, tomemos del cine y la TV actuales, lo útil; lo reciclemos. Pensemos en los libros de gran éxito: han elaborado la fantasía, ingrediente sine qua non, sin descartar la tecnología, al contrario, pero dándole un viraje hacia lo sano.

Es decir, aun conscientes de que tal vez los niños de hoy son quienes usarán cosas como el I-Pad para leer (no obstante la velocidad de la tecnología, creemos que no le será fácil imponerse rápidamente a la milenaria tradición del libro de papel), desde aquí proponemos, entre muchas otras posibilidades para incentivar la literatura infantil, volver a la figura de la abuela, que lee o cuenta cuentos: organicemos grupos de abuelos (buena actividad para algunos jubilados) que lean cuentos en los comedores infantiles, en los clubes de barrio, en las bibliotecas populares, etcétera; y así, la literatura irá ganando espacio y el niño adquiriendo el hábito de la lectura.

No estaría mal tener presente el poema de María Elena Walsh: Quiero cuentos, historietas y novelas / pero no las que andan a botón. / Yo los quiero de la mano de una abuela / que me los lea en camisón.

"Libros a contracorriente". La Feria del Libro Independiente, ahora en Guadalajara

Como una réplica de lo acontecido en junio pasado en la Ciudad de México, esta vez se realizará en la ciudad de Guadalajara la Feria del Libro Independiente. 

Del del 5 al 17 de agosto 2010 se podrán disfrutar de más de mil 500 títulos de 50 sellos independientes.

“En la feria también se discutirá el fenómeno de la edición independiente y su vitalidad en el mundo, ya que el florecimiento de tantas editoriales independientes son el síntoma de que la oferta actual en México no es satisfactoria para todos”, indicó el editor de Tumbona Ediciones, Luigi Amara.

Algunos de los sellos que estarán presentes son Almadía Editorial, Sexto Piso, Ediciones Arlequín, Cal y Arena, Mantis Editores, El poeta y su trabajo, Trilce Ediciones, entre otros, que tendrán su catálogo con un 15% de descuento sobre precio de lista.


Habrá mesas redondas, presentaciones de libros, firmas, pláticas con los autores y más.

Con esta feria además de abrir un espacio de exhibición y venta, los editores se abren paso para reflexionar y debatir las estrategias de publicación en el mercado editorial de México.

La Feria se estará realizando en la librería “José Luis Martínez” del Fondo de Cultura Económica (FCE).

“Descifrar el cielo. La astronomía en Mesoamérica”, en la Biblioteca Vasconcelos

Como ya comentamos en una nota anterior, del 27 de julio al 30 de agosto del 2010 se estarán realizando actividades de verano en torno a los libros en la Biblioteca Vasconcelos.

Se contará con la participación de Ediciones El Naranjo, el Instituto Mora, la Comisión Nacional Forestal, el Archivo General de la Nación, y la editorial Cuéntame Algo.

De entre las actividades destaca el taller "Sácale Jugo a la Lectura con Ediciones El Naranjo", que impartirá Valentina Ortiz, con el libro Descifrar el cielo. La astronomía en Mesoamérica, de Federico Guzmán.



En este taller se observará un códice, se intentará descifrarlo y se hará un ejercicio de recuperación de la memoria personal, cómo es nuestra familia y cuáles son los sucesos relevantes de ella. ¿Imaginan cómo con esto podrían tener su propio códice? Averíguenlo, el próximo miércoles 4 de agosto, a las 12:00 h, en Sala de usos múltiples de la Biblioteca Vasconcelos.

¡Entrada libre!

Aparta tu lugar enviando tu nombre, edad (desde 12 años en adelante) y actividad a Alejandra Meza: ale.meza@cuentamealgo.com.mx o llama al teléfono 90-00-89-89.